14/04/2015

Nuria Ferriol: PIEL DE ÁRBOL, PIEL DE PÁJARO

Fotografía de Artur Kubiak

 

Nuria Ferriol (Valencia, 1969) ha desplegado dentro del Gabinete de dibujos un dibujo de gran formato y ha cubierto con él sus cinco caras, dejando la sexta libre, la del vidrio, para que el espectador pueda observar esta obra sobre papel titulada Piel de árbol, piel de pájaro, realizada ex profeso para el Gabinete de dibujos.

En la esencia de este trabajo está el recuerdo de la naturaleza, del jardín, están las impresiones que quedan en la retina y en la memoria de cómo se proyectan sombras sobre suelo y pared, cómo el cielo se filtra a través de los árboles, el viento mece las copas y el tiempo se detiene. Piel de árbol, piel de pájaro es la recreación de una naturaleza imaginada, transformada por el recuerdo, una realidad fragmentada y construida sobre otra realidad, una metáfora depurada de un paisaje natural interiorizado.

Es un trabajo concebido en blanco y negro que huye del artificio del color; una obra elaborada mediante trazos muy sueltos, que dibujan en negro y desdibujan con goma. El resultado es una imagen muy sugerente, vaporosa, de apariencia desenfocada.

escparate gris abril 2015 LOW

Fotografía de Artur Kubiak

 

Piel de arbol, piel de pájaro se enlaza con el proyecto Negro sobre blanco o el jardín soñado, que la artista expuso en el Jardín Botánico de Valencia en el año 2013 y sobre la que Álvaro de los Ángeles escribió este texto:

“Los jardines evocan la construcción de un mundo que es transformación y control sobre la naturaleza. En su evocación, se permiten imaginar cómo sería el jardín primero e intentan recrearlo. Están destinados a crear un imaginario que sirva de modelo de un modelo nunca visto, ni conocido. He ahí su función primera.

Los jardines botánicos son a la naturaleza lo que el archivo al tiempo. Agrupan, clasifican, preservan, exponen… indican la imposibilidad de su empeño, esa fantasía de totalidad propia del archivo perfecto.

Un jardín botánico cuenta la genealogía del jardín primigenio entre sus paseos, a través de los árboles y plantas que acumula y mantiene. El paso del tiempo no conseguirá anular del todo las semejanzas entre las especies derivadas de otras especies, como ocurre en un linaje. La figura del árbol genealógico es la creación de un modelo sobre la creación de un modelo social denominado familia.

De igual modo, el arte intenta construir realidad sobre aquello denominado realidad. En el arte también existen inclemencias, como en los jardines y en la naturaleza. Hay orografías como valles y como montañas, hay calmas chichas, tormentas perfectas, parajes resguardados y sopla el viento. Sobre todo, sopla el viento. El viento en el arte es el material que lo mantiene intacto; que consigue que nuestro presente de observadores sea, por un momento, el presente de quien lo realizó. Esa sensación sólo es posible imaginarla como quien siente el viento en la cara.

¿De dónde vendrá? ¿Hacia dónde se dirige?

La interpretación en el arte es al arte lo que el jardín a la naturaleza. Construye un recorrido y, al hacerlo, recrea un sentido. Sobre los elementos aquí citados a lo largo de estos fragmentos, habla el trabajo de Nuria Ferriol. Otras muchas cosas son asimismo evocadas, y son tan sencillas y profundas como el relato de un suceso.”

Sueños olvidados II

Sueños olvidados II

 

POLÍPTICO II

Políptico II, de la serie Negro sobre blanco

Piel de árbol, piel de pájaro estará en el Gabinete de dibujos hasta el 14 de mayo.

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